La creatividad la-la-la-la

Suele decirse que la creatividad, un talento especial, la constancia, o cualquier característica no tan común en las personas (al menos no en cantidades extremas) son las que te llevan al éxito si las mezclás en proporciones adecuadas.
Instalaron además en tu tierna cabecita negra que el éxito se parece a viajar por el mundo con tarjetas de crédito gold y recursos ilimitados, manejar autos deportivos junto a parejas glamorosas y siempre dispuestas a tu capricho, comer exóticos carísimos e inútiles platos gourmet en hoteles exclusivos y playas privadas, y sobre todo, no tener ninguna  responsabilidad para con nadie, más que para con tu deseo del momento… ¿Qué es eso de andar pensando en løs demás, poniéndose en los incómodos zapatos de otrø?

Hiperconsumismo es la palabra del momento, el que te lleva a vivir colgado de tus deudas y esclavo de tus caprichos. Cuando te dicen permanentemente en los medios que debés “salir de tu zona de confort”, te están diciendo solapadamente, subliminalmente, que tenés que tener algo que… no tenés ahora, y por eso aunque te esfuerces no vas a conseguir ese éxito que te venden, pero determinan que lo asumirás como de tu exclusiva responsabilidad: “eres el artífice de tu destino”. Y esta es la mejor manera de ocultar una mentira: bajo una obviedad de este tipo, obviedad con matices, porque hay muchas cosas que por más artífice que seas no lograrás sin las oportunidades necesarias y por lo general escasas.
Porque no es totalmente falso, porque sí es tu responsabilidad intentar lograr lo que creas que debes lograr, pero la meta no-es-ese-supuesto-éxito que te venden, y ese es el error y el gran engaño: te venden una realización casi imposible y te imponen la culpa de no lograrla. Resultado, te anulan en una búsqueda inútil o en una decepción que no deberías asumir.

Se me ocurre un sencillo ejercicio: imaginar que este es mi último minuto de vida: ¿qué me gustaría estar haciendo, dónde y entre quiénes? Ese debe ser el éxito para mí, y hacia ese fin debo trabajar mis días.

Esto no es un libro de autoayuda (Dios me libre!). Es una idea, una guía personal, un gesto amistoso.

Anuncios